Saltar al texto
Luis Aníbal Nez
100%
Índice
Capítulo 6 / 9

¿Regreso?

Dama sin rostro · Luis Aníbal Nez

Marie corre hacia el puente.

Alcanza la primera hilera de piedras y se interna en el arco sin detenerse. La sensación aparece casi de inmediato.

El viento helado vuelve a atravesarle el cuerpo de derecha a izquierda. Los árboles permanecen inmóviles, pero el aire se vuelve denso y le oprime los pulmones. Marie abre la boca y trata de respirar. No consigue hacerlo.

El pecho comienza a arderle.

Avanza a ciegas, sosteniéndose del borde del puente. Las piernas le tiemblan y la falta de oxígeno le nubla la vista. Aun así, continúa. Solo piensa en Sunny, en Joseph y en la cabaña que ha dejado al otro lado.

La opresión aumenta a cada paso.

Marie tropieza, se golpea contra la piedra y está a punto de caer. Se obliga a levantarse. Le faltan pocos metros. El aire parece haber desaparecido por completo, pero sigue avanzando con una fuerza que ya no nace de la voluntad, sino del pánico.

Cuando alcanza la otra orilla, la sensación termina.

Marie cae de rodillas y aspira una bocanada desesperada. Después otra. Permanece inclinada sobre el suelo, respirando con dificultad, sin advertir que al otro lado del puente el cielo está despejado.

Tampoco nota que la lluvia ha quedado atrás.

Durante unos instantes solo intenta recuperar el aliento. Luego se incorpora y comienza a correr hacia la cabaña.

La fatiga y el ahogo le impiden comprender que ya no pisa barro. Bajo sus pies, la tierra está seca y firme. El sol ilumina las colinas con una intensidad casi cegadora, como si nunca hubiera existido la tormenta.

Marie continúa descendiendo.

Al acercarse a la cabaña, distingue la camioneta estacionada frente a la entrada. Joseph ha regresado.

La certeza le produce un nuevo impulso de miedo. Corre con todas sus fuerzas, atraviesa el terreno y llega hasta la construcción.

Pero la pesadilla todavía no ha terminado.

A pocos metros de la cabaña, hacia la derecha, hay un claro entre la vegetación. Marie ve algo en el suelo y se detiene.

Al principio no consigue distinguirlo. Se acerca lentamente, con el cuerpo exhausto y la ropa cubierta de barro.

Entonces lo comprende.

Hay un pozo abierto en la tierra.

Dentro se encuentra Joseph.

Su cuerpo yace en el fondo, inmóvil, parcialmente cubierto de tierra. Junto al borde del pozo está su propia figura de espaldas, no puede verle el rostro. Es, al menos, una mujer idéntica a ella.

El cuerpo de su doble yace muerto sobre el suelo. A su lado hay una pala.

Marie se lleva una mano al rostro.

Durante unos segundos permanece sin moverse, incapaz de aceptar lo que tiene delante. Ha regresado a su cabaña, pero allí también ha ocurrido la tragedia que vio al otro lado del arroyo. La única diferencia es que ahora no ha sido Joseph quien ha matado a Marie.

En esta versión, los dos están muertos.

Las lágrimas comienzan a brotarle sin control. Marie retrocede y tropieza, pero logra mantenerse en pie. Ya no sabe qué es real, qué ha visto y qué parte de todo aquello todavía está por suceder.

Luego piensa en Sunny.

La idea la atraviesa con una fuerza renovada.

Marie corre hacia la cabaña. Pasa junto a la camioneta y abre la puerta principal. Entra empapada, cubierta de barro y con el cuerpo temblando.

En el suelo hay rastros de sangre.

Las marcas atraviesan la sala y se dirigen hacia el exterior, como si alguien hubiera sido arrastrado desde el interior hasta el claro.

Marie se detiene.

Mira hacia la escalera. El silencio de la cabaña parece contener algo.

—¿Sunny?

No recibe respuesta.

Da unos pasos hacia el interior. El cansancio, el miedo y la impresión de lo que acaba de ver comienzan a mezclarse en su cuerpo. La habitación se inclina ante sus ojos.

Marie intenta aferrarse a una pared.

No llega a hacerlo.

Cae al suelo y pierde el conocimiento.